Si alguna vez deseé que mi hijo probara una legítima y reconfortante comida casera, no puedo pensar en otra cosa que no sean las deliciosas "arañas" de carne deshebrada en salsa de tomate que prepara mi Tía Gaby.
Así que, sabiendo de nuestra visita a la ciudad, nos auto-invitamos a comer a casa de los Rodea, donde como siempre, fuímos recibidos con los brazos abiertos y la mesa puesta.
Notas importantes (ver fotos):
Pau: ella y Kino se convirtieron en mejores amigos al momento. Ni qué decir de la brincadera.
Tía Gaby: imposible lograr que disimulara los suspiros, me parece que ese don de abuela lo trae en cada centímetro del cuerpo.
Tío Mario: ojalá Kino aprenda mucho de tí... qué buen brazo niñero!!
Mario: no te alcanzamos a ver por un día... coincidimos con viaje de regreso, esperamos verte pronto.
Romina: no no no. No me gustan los niños ¿cómo hacérselos entender? Nooooooooo! Niños no!